San Juan de Alicante se encuentra en el centro geográfico de la comarca tradicional de la Huerta de Alicante. Se sitúa sobre un terreno prácticamente llano, oscilando la altitud entre los 100 m en el límite con Muchamiel (cerro El Calvario) y los 20 m al este, cerca de la costa.
El casco urbano se alza a 40 m sobre el nivel del mar.[2] El clima es suave y templado y el único río que cruza parte del término es el Monnegre o río Seco, que pasa por el norte, marcando el límite con Campello.La historia de San Juan de Alicante está estrechamente relacionada con la de Alicante. Considerada como el corazón sentimental y geográfico de la fértil Huerta de Alicante, probablemente fue elegida como asentamiento por las antiguas civilizaciones que llegaron a estas tierras. Las primeras referencias encontradas en San Juan datan del siglo IV a. C., ya que en el año 2016 se pudieron recuperar unos restos arqueológicos compuestos por cerámicas ibéricas pintadas y estructuras hidráulicas que aparecieron en un solar en construcción situado entre la avenida Benidorm y la N-332.
Los restos encontrados, también constataron la presencia de sigillatas itálicas datadas en torno al siglo I a. C. y un aes de bronce datado en torno al siglo IV d. C., lo que demuestra, que el área fue poblada de forma dispersa y continuada, aprovechando los recursos hídricos y las tierras fértiles de la zona.
El casco urbano se alza a 40 m sobre el nivel del mar.[2] El clima es suave y templado y el único río que cruza parte del término es el Monnegre o río Seco, que pasa por el norte, marcando el límite con Campello.La historia de San Juan de Alicante está estrechamente relacionada con la de Alicante. Considerada como el corazón sentimental y geográfico de la fértil Huerta de Alicante, probablemente fue elegida como asentamiento por las antiguas civilizaciones que llegaron a estas tierras. Las primeras referencias encontradas en San Juan datan del siglo IV a. C., ya que en el año 2016 se pudieron recuperar unos restos arqueológicos compuestos por cerámicas ibéricas pintadas y estructuras hidráulicas que aparecieron en un solar en construcción situado entre la avenida Benidorm y la N-332.
Los restos encontrados, también constataron la presencia de sigillatas itálicas datadas en torno al siglo I a. C. y un aes de bronce datado en torno al siglo IV d. C., lo que demuestra, que el área fue poblada de forma dispersa y continuada, aprovechando los recursos hídricos y las tierras fértiles de la zona.
Posteriormente, los árabes, procedentes del norte de África, llegaron a costas españolas. Las primeras noticias documentadas sobre la localidad datan del siglo XIV.









Tienen distinto significado según los autores, si bien en cualquier caso aluden a las de distintos nombres de la Ciudad en el curso de su historia. Para unos significan Alicante Lucentum Lucentum Alicante y, para otros, Akra Leuka Lucentum Alicante.